La gelatina es un postre especial que tiene sus raíces en la era napoleónica. Se dice que este exquisito plato se sirvió en la mesa del emperador francés y fue un éxito extraordinario en la corte.

Generalmente, la gelatina (del francés: gelée) se refiere a una solución alimenticia hecha con frutas (cerezas, manzanas, kiwis y otras). En la cocina moderna, se añade gelatina al plato, pero originalmente se utilizaban productos con mayor contenido de pectina. Esta es la que le da al plato su aspecto gelatinoso.

La gelatina de cereza tiene un sabor único, lo que la convierte en un clásico de la cocina italiana y francesa. Las recetas modernas de este delicioso postre suelen incluir bayas congeladas. Este postre sin duda será el protagonista de cualquier mesa.

La gelatina de cereza también es única por su fácil preparación, lo que la convierte en una delicia incluso para el cocinero más inexperto. Además, este postre es bajo en calorías y ligero, por lo que no afectará tu figura en lo más mínimo.

Receta clásica de gelatina

¿Cómo hacer gelatina de cereza?

La golosina de cereza incluye ingredientes como:

  • 300 gramos de cerezas;
  • 150 gramos de azúcar;
  • 2 cucharadas de gelatina.

Primero, hay que descongelar las cerezas. Lo mejor es hacerlo al natural. El microondas y el agua caliente afectarán negativamente su consistencia. Una vez que las cerezas estén a temperatura ambiente, hay que exprimirlas. Puedes hacerlo a mano o con una licuadora, un procesador de alimentos o un exprimidor.

Vierta agua caliente (tres cucharadas son suficientes) sobre la pulpa de cereza y añada azúcar. Hierva la mezcla en la estufa. Cuele el almíbar resultante con una estameña. Es recomendable colocar la estameña tres o cuatro veces. Esto asegurará la consistencia perfecta para su futura gelatina de cereza.

Ingredientes para gelatina de cereza a partir de bayas congeladas

El siguiente paso es la gelatina. Esta le dará a la gelatina de cereza su aspecto gelatinoso y mantendrá su forma. Después de enfriar dos tazas de jarabe colado a 70 grados Celsius, agregue dos cucharadas de gelatina. Revuelva bien la mezcla resultante hasta que el último ingrediente se disuelva por completo y luego cuele el postre con un colador fino. Esto evitará que se formen grumos.

Calienta el plato (¡pero nunca lo hiervas!) y luego refrigéralo. En unas horas, esta delicia estará lista. ¡Disfruta!

Y una sencilla receta en vídeo