Un pastel llamado "Lágrimas de Ángel" seguramente intrigará. La imaginación evoca algo muy delicado, etéreo e incluso mágico. En realidad, "Lágrimas de Ángel" es una tarta de queso, cuya receta es sorprendentemente sencilla y el resultado supera las expectativas.

El pastel recibió su peculiar nombre, "Lágrimas de Ángel", porque las gotas de caramelo color ámbar que aparecen en su superficie eliminan la necesidad de decoración adicional. Este pastel de cuajada es una excelente manera para que las mamás les den a sus hijos el requesón: "Lágrimas de Ángel" es un pastel excepcionalmente saludable, rico en calcio.

Pastel de ángel

Pastel de Lágrimas de Ángel 2

Esta tarta de queso se hace en tres partes y tarda aproximadamente una hora en prepararse.

La receta de masa quebrada requiere:

  • 100 gramos de mantequilla
  • 1,5 tazas de harina de trigo
  • 1,5 cucharaditas de polvo para hornear
  • 2,5 cucharadas de azúcar
  • 2 huevos de gallina
  • Vainillina en la punta de un cuchillo

Para preparar la capa de cuajada es necesario tomar:

  • 500-600 gramos de requesón
  • 150 gramos de crema agria
  • 0,5 tazas de azúcar
  • 1 cucharada de sémola
  • Vanilina

Ingredientes para soufflé de proteínas:

  • 4 cucharadas de azúcar granulada o en polvo
  • 4 huevos de gallina

Lo primero que debes hacer es preparar la receta de masa quebrada. Para ello, mezcla la harina, la vainilla y la levadura química. Corta la mantequilla en cubos y mézclala rápidamente con la harina en pequeñas porciones. La mezcla resultante debe tener la apariencia de migas. Para lograr este efecto más fácilmente, es mejor enfriar bien la mantequilla y usar un tenedor o un procesador de alimentos para mezclarla.

En un recipiente aparte, bate los huevos y el azúcar hasta que la mezcla espese. Incorpora las migas de pan y la mezcla de huevo poco a poco, amasando bien hasta obtener una masa suave, elástica y no pegajosa. Envuelve la masa en film transparente para evitar que se seque y déjala reposar en un lugar fresco durante media hora aproximadamente.

Mientras tanto, prepara la capa de cuajada. Para evitar que el pastel quede seco, la cuajada debe tener un contenido graso de al menos un 9 %. La receta para esta capa es sencilla: mezcla todos los ingredientes. Pero hay algunos trucos. Primero, para asegurar que la capa de cuajada quede bien aireada, cuélala con un colador.

En segundo lugar, al mezclar, bata ligeramente los huevos, luego agregue el requesón machacado y revuelva con una espátula de madera hasta que esté suave. Agregue gradualmente el resto de los ingredientes y mezcle bien, deshaciendo los grumos. La mezcla debe quedar líquida pero firme.

Nosotros horneamos

Pastel de Lágrimas de Ángel 3

Extiende la masa fría y forra el fondo de un molde redondo. Lo mejor es usar un molde redondo con paredes altas, desmontables y antiadherente. Para evitar que la masa se hinche durante el horneado y arruine la apariencia del pastel, hay otra receta secreta: empieza a hornear la masa, sin el relleno.

Para ello, forre la masa con papel vegetal, espolvoree algo denso por encima, como frijoles o guisantes, y hornee en un horno precalentado a 180 grados Celsius (350 grados Fahrenheit) durante 10 minutos. Luego, retire el molde, retire el papel vegetal, presione y deje enfriar un poco. Vierta con cuidado la capa de cuajada sobre la masa, alisándola con una espátula de madera. Debe quedar bastante suave. Hornee durante unos 25-30 minutos.

Preparación de suflé de proteínas

Pastel de Lágrimas de Ángel 4

Vigila el horno con atención. Cuando la capa de cuajada esté horneada y el interior aún esté ligeramente líquido, puedes empezar a preparar el suflé de claras. La receta es muy sencilla: añade poco a poco el azúcar a las claras frías y bate hasta que se formen picos firmes. El suflé debe mantener su forma, no caerse de la cuchara ni asentarse. Si esto ocurre, bate durante más tiempo a máxima velocidad.

Después de 40 minutos en el horno, retírelo y reduzca la temperatura a 130-140 grados Celsius. Extienda la capa de merengue sobre la de cuajada. Puede alisarla hasta que esté suave o usar una cuchara para crear relieves, ondas y dibujos; esto realzará la belleza del pastel.

Vuelve a meter el pastel armado al horno durante 15 minutos más. Luego, apaga el fuego, abre la puerta del horno y deja las Lágrimas de Ángel dentro hasta que se enfríen por completo. Esto tardará un buen rato. Es difícil resistir la tentación de comer el pastel de inmediato, pues su delicioso aroma te invita a hacerlo, pero la paciencia tendrá recompensa.

Si se ha seguido la receta, durante el período de enfriamiento, sobre la superficie mate del suflé se formarán mágicamente lágrimas brillantes: perlas y gotas de caramelo.

Las lágrimas de ángel le dan brillo a todo el pastel, contrastando con sus sabores delicados y ácidos. Cualquiera que pruebe esta tarta de queso comprenderá cómo llora de alegría un ángel.

Receta en vídeo para hacer el pastel "Lágrimas de Ángel"