Grosellas congeladas en almíbar
Las grosellas no son solo verdes. También son comunes las amarillas, rojas y moradas. Con esta baya se pueden preparar rápidamente una gran variedad de conservas coloridas. Estas pueden usarse en cualquier postre o como un refrigerio rápido y rico en vitaminas.
- Proteínas: 0,7 gramos
- Grasas: 0,2 gramos
- Carbohidratos: 9,1 gramos
- Tiempo total:
- Tiempo en la cocina:
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Complejidad:
Funcionará incluso si lo preparas por primera vez. No solo este plato, sino tu primera vez.
- Número de porciones: 1
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Grosella1 kilogramo
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Azúcar500 GRAMO
Colocamos la mayoría de las grosellas lavadas en recipientes con bordes altos.
Coloque las bayas restantes en una licuadora y mezcle hasta que quede suave.
Cuele las grosellas con un colador, separando la pulpa del jugo con una cuchara. Esto eliminará tanto la piel dura como las semillas pequeñas, que no siempre son necesarias en una receta.
Añade azúcar al líquido resultante y mezcla bien.
Vierta el jugo resultante sobre las grosellas enteras, dejando un espacio de 5 mm desde la parte superior. Al congelarse, el líquido expandirá el recipiente y, si se llena demasiado, podría derramarse o reventar.
Para crear preparaciones contrastantes, hacemos lo mismo con las grosellas verdes, triturando todas las bayas hasta hacer un puré o repitiendo el procedimiento con algunas de las bayas.
Mezclar inmediatamente con el azúcar hasta su completa disolución.
Distribuimos la mezcla resultante en recipientes y los cerramos.
Coloque los recipientes de grosellas en una sola capa en el cajón del congelador y déjelos reposar durante 24 horas. Durante este tiempo, la mezcla se endurecerá y adquirirá firmeza, evitando que incluso los recipientes blandos se abollen. Luego, apile las grosellas de forma más compacta.








