Receta para hacer "Patatas" con pan rallado
Un preciado manjar de la infancia, como muchas cosas maravillosas, debe su origen a la casualidad y a la astucia de una mujer. El poeta finlandés Johan Runeberg recibió inesperadamente la visita de unos nobles, pero no tenía comida que ofrecerles. Luego, haciendo gala de un ingenio notable, la esposa del poeta utilizó los ingredientes que tenía a mano y preparó un pastel de papa con galletas saladas, licor, crema agria y mermelada.
Tras picar y mezclar todos los ingredientes, la Sra. Runeberg formó pasteles de patata con la mezcla suave y los sirvió a sus invitados. Los pasteles fueron tan populares que la receta se extendió rápidamente. Desde entonces, es raro que una pastelería no ofrezca pasteles de patata en su surtido. El secreto de su éxito reside en que, a diferencia de los merengues y los éclairs, los pasteles de patata son rápidos, fáciles y sencillos de preparar.
Desde el siglo XIX, la receta ha experimentado numerosos cambios y mejoras. Existe una amplia gama de recetas: desde creaciones complejas, típicas de un restaurante, que requieren una larga preparación y una gran cantidad de ingredientes caros, hasta versiones sencillas y caseras, accesibles para cualquier goloso. Se utilizan como base galletas caseras, avena, salvado y galletas saladas. Se añaden huevos, ron, licores, fruta fresca y seca, y frutos secos. Cada chef aporta su toque personal a la receta.
Patatas con pan rallado
Pero la receta más popular, y la más importante, la que recupera ese sabor tan especial de la infancia, es el pan de patata. Para prepararlo, necesitarás una bolsa de pan rallado dulce sin pasas (puedes comprarlo en el supermercado o prepararlo tú mismo): 250 gramos de azúcar y 150 gramos de leche, 150 gramos de mantequilla, un par de cucharadas de coñac, azúcar glas y cacao en polvo.
Primero, hay que triturar el pan rallado. Es difícil hacerlo a mano, así que es mejor usar una picadora de carne o una licuadora. Deja que se airee mientras hierve la leche, añadiendo 2/3 del azúcar. Mezcla el azúcar restante con el cacao en polvo y viértelo en la leche hirviendo.
Para un pastel con un sabor más achocolatado y amargo, añade cacao hasta que la leche adquiera un color marrón intenso. Para un sabor más delicado, puedes sustituir parte del cacao por chocolate con leche finamente rallado. Retira la mezcla del fuego, añade la mantequilla cortada en cubos pequeños para que se derrita mejor y mezcla bien, deshaciendo los grumos.
Mientras aún esté caliente, vierta la mezcla sobre el pan rallado. Si es solo para adultos, añada un par de cucharadas de coñac. Mezcle bien y deje que la mezcla se impregne. Forme con la mezcla fría tortitas con forma de patata, colóquelas en un plato y refrigérelas para que cuaje.
Antes de servir, espolvorea con azúcar glas o decora con crema de mantequilla para unas hojas clásicas. Esta receta es tan sencilla que no te llevará más de una hora prepararla. Este pastel de papa, además de ser un postre delicioso, te levantará el ánimo y te llenará de energía para todo el día.










