Crumble, traducido del inglés, significa “migaja”, que es la característica principal de este postre. Y la base de cualquier crumble son bayas o frutas.

¡El tiempo mínimo de preparación es una ventaja definitiva para este delicioso regalo de verano!

Este postre se puede preparar en moldes pequeños de porciones (cerámica, silicona, papel de aluminio) o en un recipiente grande, pero luego debe servirse por separado a cada comensal, ya que el crumble lo ideal es servirlo en porciones.

Ingredientes

Necesitaremos (para dos porciones):

  • 300 g de fresas + un poco de azúcar si las fresas están un poco ácidas

Para las migas:

  • 100 g de mantequilla (fría)
  • 1,5 tazas de harina
  • 0,5 tazas de azúcar
  • bicarbonato de sodio en la punta de un cuchillo (no apagar)

Empecemos a cocinar

Lave las fresas, escúrralas, quíteles los sépalos y córtelas en trozos no muy finos. Engrase una fuente o molde para hornear con mantequilla, coloque las fresas y espolvoree con un poco de azúcar.

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En un bol, mezcla con las manos la harina, el bicarbonato, el azúcar y la mantequilla cortada en cubitos.

La mantequilla debe estar firme, así que no la saques del refrigerador antes de tiempo. Esta es una de las condiciones para que el crumble quede bien.

Todos los ingredientes deben frotarse con las manos hasta formar una masa desmenuzable.

Unta la cobertura de crumble sobre las bayas. Hornea en horno precalentado a 175 grados Celsius durante 15-20 minutos, hasta que la capa superior de crumble esté dorada.

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Sirve el postre caliente, ¡pero también está delicioso frío! Cómelo con una cuchara, grande o pequeña, según tu apetito. Ofrece una bola de helado o un vaso de leche con el crumble caliente.

Vierte chocolate derretido (rallado) sobre el crumble de cerezas antes de espolvorearlo. ¡Está delicioso!